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El cine del año 2000 |

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| Los días con Ana
Con dirección, guión, producción ejecutiva y música de Marcelo Bertalmío, y la actuación de Lorena Etcheverry, Javier Balosián, Jorge Visca, Aiala Rosá, Rafael Bernardi, Carinna Bálsamo y Luis Silva, se estrenó en el marco del Espacio Uruguay del XVIII Festival Internacional de Cine del Uruguay este largometraje en video realizado en forma cooperativa por un grupo de gente muy joven (en su mayoría estudiantes de ingeniería) y sin experiencia previa en el terreno audiovisual. |
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Lo que en un principio podía ser considerado una verdadera empresa de locos, terminó constituyéndose en una de las mayores sorpresas del Festival (de hecho, literalmente "arrasó" con los premios: Mejor Obra, Mejor Largo de Ficción y Mejor Video Joven). |
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Con un guión sin fisuras, un presupuesto casi inexistente, una gran cuota de entusiasmo y sobre todo con mucho trabajo, se logró una película que cuenta en un tono próximo al minimalismo una historia sencilla y (aparentemente) sin pretenciones: una barra de amigos poco representativa que tiene por hábito la borrachera, se ve conmovida al enfrentarse a la posibilidad que una de sus integrantes -la chica del título, Ana- abandone el país acompañando a un tipo ajeno al grupo. Con narración fluída e inteligente, la película deja entrever a través de sucesivas e inconducentes instancias de diálogo entre los amigos de la barra, lo que es el desconcierto propio de parte de la juventud aquí y ahora, en una sociedad que parece haber clausurado todas las posibles puertas a la participación, plantea la convivencia (o sobrevivencia) de escalas de valores muy disímiles e inestables en una franja etaria a la que tradicionalmente se atribuye cierta homogeneidad, y plantea la compleja trama de relaciones entre la exclusión y el sentimiento de pertenencia a un grupo de referencia: los "outsiders" consideran raro al tipo que parece normal pero que en realidad es un "pazguato" (simple, tonto) que cree que los otros son unos anormales, y quizás tenga razón. Lo más importante, la película no editorializa, nadie dice frases para la posteridad ni pretende resolver ningún tipo de conflicto. |
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Además del planteo sumamente original, hay un evidente conocimiento del lenguaje audiovisual, una dirección inexperiente pero imaginativa que alcanza para disimular alguna flaqueza interpretativa, una cierta frescura que envuelve todo el producto final y lo hace creíble, y demuestra un nivel técnico por demás aceptable. |
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| El Viñedo
Sucedió en el verano del año 98: un muchacho de dieciseis años desapareció cuando con su barra de amigos volvía de bañarse en una cantera próxima a los viñedos de Bruzzone, en el Departamento de Canelones. Luego de largas e infructuosas jornadas de búsqueda por parte de la policía, amigos y familiares, la intervención de una renombrada 'medium' aportó un dato que aclararía definitivamente el caso: en su trance, la mujer "vio" el lugar donde se encontraba el cuerpo del muchacho muerto. Asesinado a sangre fría por el dueño del viñedo por el simple hecho de robar un racimo de uvas. La historia con toda su carga de inverosimilitud ocurrió más o menos así, y ocupó por días los titulares de la prensa y aportó sustancia a los anodinos informativos de radio y televisión. Sobre la base de esta historia real, Pablo Vierci y Esteban Schroeder elaboraron un guión que ganaría posteriormente el concurso anual del Fona en ese mismo año. |
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La película dirigida por Esteban Schroeder presenta una ficción inspirada libremente en aquel hecho real, y cuenta la historia de un periodista del diario regional "El Mercosur" que en el curso de una investigación sobre un caso de narcotráfico conoce por casualidad a joven 'pasador' de origen humilde que vive en una zona suburbana de la capital, y que resultará luego hermano del muchacho desaparecido. A partir de este encuentro, la acción se desarrolla en tres planos: la búsqueda del joven en el viñedo, el conflicto de intereses que se desata hacia la interna del diario por las consecuencias de la publicación de la noticia, los celos profesionales, las presiones, etc. y la propia búsqueda interior que realiza el protagonista, con hermano muerto en la época de la dictadura y desacomodos sentimentales varios. La fotografía corrió por cuenta del argentino Ricardo de Angelis, y el reparto está encabezado por Danilo Rodríguez, Martín Linares, Liliana García y Fernando Kliche (estos últimos, uruguayos radicados hace años en Chile con extensas y exitosas carreras en la TV trasandina). Una medida que parece acertada, es la inclusión de actores de primera línea interpretando pequeños papeles, así desfilan por la pantalla Walter Reyno, Alberto Mena, Walter Rey, Sara Laroca, Gabriela Iribarren, etc. |
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El proyecto de la película surgió originalmente como un telefilme, con la posibilidad de elaborar una serie de TV con el periodista y el diario como ejes, luego el proyecto interesó a un canal de TV chileno (Megavisión) y a una productora de ese mismo país (Nueva Imagen). El piloto de la serie fue creciendo hasta convertise en un largometraje que lamentablemente debe mucho a aquel proyecto televisivo, constituyéndose a la vez en la primera experiencia de coproducción con capitales trasandinos y la primera película uruguaya con distribución regional asegurada a través de una trasnacional como Buena Vista. "El Viñedo" es sin lugar a dudas una película pensada para lo que eufemísticamente se denomina 'el gran público' (esto es: el público consumidor de enlatados televisivos con exigencias debilitadas por la sobreexposición a productos mediocres), se apoya en una historia que aún está fresca en la memoria colectiva y su concepción general es sencilla, poco pretensiosa, con escasa elaboración y en un estilo directo. La narración es absolutamente lineal, con inclusión de breves flash-backs que solo aportan una cuota de confusión, los diálogos son creíbles pero con poco vuelo, los personajes están recreados con naturalidad, pero sin embargo se nota la ausencia de una mano firme en la dirección de actores. En cuanto a la estructuración narrativa, ésta resulta un tanto empobrecida por la concepción televisiva de cómo se debe contar una historia: las transiciones en el tiempo o en el espacio que constituyen los signos de puntuación del lenguaje audiovisual están sustituídos en todos los casos por tomas neutras de una avenida céntrica o de la bahía de Montevideo que poco o nada tiene que ver con la historia que se viene desarrollando. También es notorio a nivel narrativo un manejo poco hábil de la tensión dramática, que culmina en un final que a todas luces parece mal resuelto o por lo menos apresurado. De todos modos, el gran mérito de Schroeder es su capacidad para presentar a un público ávido de verse reflejado en la pantalla grande una historia de aquí nomás, y hacerlo con un producto profesional, logrado con un presupuesto sumamente bajo y capaz de recuperar sus costos. "El Viñedo", más allá de sus limitaciones, vale en tanto experimenta un nuevo camino hacia un cine posible. |
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| La Memoria de Blas Quadra
Este, el segundo largometraje de Luis Nieto (también guionista), se estrenó en cuatro salas montevideanas el 19 de mayo de 2000, luego de su pre-estreno en la muestra Mercocine (en Punta del Este) y su presentación en el Festival de Cine Hispano de Miami. En el reparto figuran Antonio Larreta, Ricardo Beiro, Margarita Musto, Laura Schneider y Norma Quijano. La película se realizó a partir de un guión premiado en el concurso del FONA en 1998, y recursos provenientes del Fondo Capital de la Intendencia de Montevideo y del Fondo de Ibermedia para la promoción de películas y programas de TV iberoamericanos. Este último resultó fundamental en la etapa de posproducción de la película, que contó con montaje final realizado en España y sonido dolby digital mezclado en Buenos Aires. |
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El personaje de ficción Blas Quadra es un supuesto sobreviviente de la generación del '45, escritor uruguayo que formó parte del "boom" latinoamericano, que supo conocer el éxito en los años setenta. En la actualidad vive recluido (como Onetti), ciego (como Borges), con la única compañía de una secretaria que esconde un pasado comprometido con la propia vida del escritor. Su único hijo, mientras tanto, se ha convertido en un reconocido guionista de cine radicado en la madre patria. El viejo, de capacidad creativa menguada, decide escribir la que será su última novela, de carácter autobiográfico, pero debe enfrentar a su vez el acoso de una periodista que encuentra en los guiones del hijo no pocas coincidencias con la obra del padre. La situación se agrava con la llegada del hijo, puesto que el plagio revelado se transforma en competencia y franca intención de mutua destrucción entre padre e hijo, sobrevienen así inevitables conflictos generacionales y resurgen viejas cuentas familiares por saldar. |
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Filmada en una única locación (un apartamento ubicado frente a la playa Malvín) la película resulta de curso más o menos ágil y logra evitar en general el aburrimiento de la platea (riesgo grande de toda película que basa toda la acción en lo que hablan unos pocos personajes). Este carácter claustrofóbico, que es incluso objeto de un comentario irónico por parte del personaje que interpreta Beiro, determinó un rodaje complicado que debió resolverse en tiempo escaso (apenas cuatro semanas), y generó algún problema de continuidad, que se hace evidente por ejemplo en la iluminación. Desde el punto de vista narrativo, puede objetarse un desarrollo excesivamente lineal, no hay un crecimiento de la tensión dramática, pero de todas maneras el ritmo se mantiene y la leve anécdota planteada transcurre con cierta fluidez. El guión es fuertemente discursivo y muy poco imaginativo, recurriendo en más de una oportunidad a diálogos de muy poca naturalidad y a alguna reiteración. La música estridente de Alfredo Leirós no ayuda mucho a crear el clima intimista que el drama requiere, y a nivel de imagen se perciben unos extraños movimientos de cámara y unos paneos que acompañan los diálogos que le otorgan a la película un aire de precariedad más propio de un ejercicio fílmico de estudiantes que de una realización profesional. Las actuaciones de 'Taco' Larreta, de Margarita Musto y de Norma Quijano alcanzan un nivel aceptable, Laura Schneider al parecer cumpliendo cadena perpetua en el papel de periodista hace lo que puede con parlamentos artificiales, y Ricardo Beiro aporta una cuota de acartonamiento inexplicable y por momentos irritante, que se convierte por lejos en el déficit más notorio de la película. |
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| Acratas
Entre los inmigrantes europeos llegados al Río de la Plata a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, llegaron los primeros anarquistas, y entre éstos, un grupo minoritario que se autoproclamaba "anarquistas expropiadores": se oponían a la organización sindical, a las huelgas, etc. como formas de lucha social, ellos preferían el combate directo: asaltos siempre sangrientos y asesinatos como 'modus operandi' para lograr la financiación de la revolución. Fueron duramente reprimidos y aniquilados, fundamentalmente por los gobiernos militares argentinos, que en esta materia han demostrado sobrada experiencia, desde los tiempos de la llamada "Semana Trágica". |
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Este largometraje documental (73 minutos) guionado y dirigido por Virginia Martínez sobre investigación de Alicia de Oliveira Madeira y fotografía de Daniel Cheico, repasa la historia de estos anarquistas expropiadores, comenzando con la organización primaria en la "Siberia argentina", la famosa cárcel de Ushuaia, y centrándose luego en la legendaria figura de Miguel Arcángel Roscigna, autor intelectual y brazo ejecutor del célebre asalto al Cambio Messina que estremeció a toda la sociedad montevideana, y participante activo de la increíble fuga del Penal de Punta Carretas (el episodio de la carbonería El Buen Trato). Para la reconstrucción de la historia de Roscignia y sus cómplices, la realizadora ordena eficazmente material de archivo (fotografías, películas, periódicos), testimonios de sobrevivientes, familiares directos (el hijo del tristemente célebre comisario Bardesio), historiadores y protagonistas de la ‘otra’ fuga de Puntas Carretas (la de los tupamaros en setiembre de 1971). El conjunto exhibe una solidez considerable, que confirma a Virginia Martínez como la documentalista más importante del panorama audiovisual actual (el antecedente inmediato de la autora era "Por esos ojos", investigación sobre la búsqueda y la posterior reaparición de Mariana Zaffaroni) y concreta lo que algún crítico ha dado en llamar "una apasionante lección de historia." |

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| Nico & Parker
Se trata ante todo de una propuesta original: un cortometraje (12 minutos) rodado en 16 mm. y posteriormente ampliado a 35 mm. Los responsables, Diego Fernández y Manolo Nieto deambularon con su película terminada bajo el brazo por todas las oficinas de distribuidores y exhibidores, pero en todas les negaron el acceso a la pantalla. Finalmente, en la sala "18" de Cinemateca consiguieron poner a consideración del público este excelente ejercicio que los autores entienden necesariamente previo a la aventura del largometraje. Nico y Parker son dos amigos que pasan el rato dentro de un auto estacionado, tomando cerveza y esperando que salgan de una vez los bomberos del Cuartel Centenario, para perseguirlos como mera forma de diversión. Los intérpretes son Federico Veiroj y Leandro Lagos (voz de grupo de rock The Supersonicos), también hace una breve aparición Noelia Campos. En la producción colaboró la Universidad Católica, la Escuela de Cine del Uruguay, las productoras Imágenes y Metrópolis y la Dirección de Bomberos. Un corto de calidad excepcional, con buena fotografía y buen montaje, en el camino del cine joven que se iniciara con "Los días con Ana". El 12 de junio de 2001, este corto obtuvo el premio "Cacho Pallero" de la AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional) del Certamen Iberoamericano de Cortometraje, en el marco del vigésimo noveno Festival de Cine Internacional de Huesca, España. El premio está dotado de 500.000 pesetas y asegura la difusión en TV y cines de la madre patria. |
