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| 2001: la odisea de hacer cine |

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El jueves 15 de marzo, se produjo en la ciudad de Buenos Aires lo que podría considerarse el primer estreno uruguayo de la temporada 2001, el segundo largometraje de Pablo Rodríguez (que en realidad había sido comenzado a rodar en 1997). Esta es la reseña del estreno consignada por la reconocida publicación electrónica porteña "Fotograma" (www.fotograma.com.ar): |
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Olvidable debut de Laport La cocina de la industria de cine uruguayo se encuentra en gravísimo estado, por no decir que es prácticamente inexistente. Por eso se suele celebrar con esperanza un nuevo estreno de ese país, en coproducción con Argentina en este caso. Ahora bien, la combinación de un policial, con algo de sexo, y una figura convocante no siempre da como resultado un éxito. Ese es el caso de esta rebautizada -a destiempo y casi con mal gusto- "Maldita cocaína", cuyo título original era "Cacería en Punta del Este". Segundo film de Pablo Rodríguez (el primero fue el documental "Gardel, ecos del silencio", en el cual ya había colaborado J.M.Tenuta), fue realizado hace cuatro años cuando Osvaldo Laport no era la figura televisiva y popular que es hoy en Argentina y alrededores. Basada en una idea del periodista y escritor uruguayo Luis Nieto, el guión es una de sus partes más débiles. El film cuenta la historia de un traficante llamado Danny Fusco (Laport), que trae un cargamento de cocaína de Europa a Punta del Este. Una trampa preparada por Trejos (Tenuta) complicará el desembarco y posteriormente la vida de Fusco. Trejos busca venganza por haber perdido su hija en manos de los estupefacientes. Y al dúo se agrega una enigmática mujer -Christin- que tiene información vital para la sobrevivencia de Fusco, interpretada por la americana Elizabeth Bradley. Solanas, La Barra y el faro de José Ignacio serán los escenarios de esta lucha. Lamentablemente el esfuerzo no se premia y la película no consigue interesar al espectador, ni hacer creíble una trama que intenta manejar la tensión y la intriga en base a un policial y a un duelo personal que nunca llega a serlo. |
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Desde hace por lo menos dos décadas, abril es sinónimo de cine en Montevideo. La XIX edición del Festival Internacional organizado por Cinemateca Uruguaya trajo novedades para el cine nacional bajo la forma de dos largometrajes: "En la Puta Vida" y "25 Watts", y un mediometraje: "Mala Racha". La característica más apreciable en estas tres producciones es su innegable valor cinematográfico, síntoma tal vez del inicio de un proceso de madurez en la creación audiovisual. |
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Mala Racha Casi un largometraje (65’) con dirección de Daniela Speranza. El guión de esta "Mala Racha" había obtenido el primer premio del concurso del FONA en 1999. Luego la directora consiguió recursos del Fondo Capital de la Intendencia Municipal de Montevideo y aportes del Canal 10. La película cuenta cuatro historias diferentes e independientes en las que los respectivos protagonistas hacen alarde de su irremediable mala suerte, y cuenta con la presencia de un maestro de ceremonias -encarnado por Walter Speranza- que da unidad al asunto, al tiempo que prueba su propia suerte en una sala de máquinas tragamonedas. |
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Las historias contadas son sencillas y están resueltas con un gran sentido del humor y fina ironía: en la primera de ellas, titulada "Ejercicio de paciencia", una mujer agobiada interpretada por Lidia Chipas desoye las propuestas de un extraño personaje (Roberto Suárez), y se pierde así la promesa de un mundo pleno de riquezas. En la segunda, "Un fracasado cualquiera", Mario Ferreira le da vida a un pobre tipo que tiene inconvenientes hasta en la hora de ejecutar su meticulosamente planificado suicidio. La tercera, titulada "Por cuestiones del momento", nos presenta un ama de casa (Laila Reyes) superada por la rutina que intenta resolver sus problemas de convivencia de la peor manera posible; y la última cuenta una historia de amor inesperado que termina pronto y mal, por estrictas razones de geografía urbana. |
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Hay un guión muy interesante y consistente que no descuida detalles y logra diálogos realistas y situaciones verosímiles, aún cuando las historias contadas tienen una clara tendencia a mostrar un mundo peleado con la racionalidad, donde el azar parece gobernar. Una firme dirección de actores evita todo posible desborde (además de los ya nombrados se destacan las actuaciones de Rosita Freiría, Graciela Escuder, Miriam Gleijer y Eduardo Migliónico) y una fotografía cuidadosa y un encare profesional del diseño de producción en general, determinan una realización plenamente disfrutable, a la que tan sólo cabría reprochar el detalle de algún comentario redundante por parte del maestro de ceremonias. |
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Ficha Técnica: |
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En la Puta Vida Luego de un complicado montaje financiero que insumió varios años de trabajo, Beatriz Flores Silva logró concretar y presentar en el Cine Plaza (el sábado 7 de abril) su segundo largometraje: En la Puta Vida. La película, con guión de la propia directora y la colaboración del húngaro János Kovács (también co-guionista de "Pepita la Pistolera") recrea muy libremente la historia de la "chica de Milán", sonado caso policial que se instaló en los titulares de la prensa de Uruguay y de Italia y que culminó con el enjuiciamiento de integrantes de una red de proxenetas de ambos países, basándose en una serie de notas escritas por la periodista María Urruzola para el semanario Brecha y recopilados luego en un libro titulado "El huevo de la serpiente". En la coproducción participó Saga Films (de Bélgica), Avalon (de España), el Instituto Cubano de cine (ICAIC) y Tango Bravo (de Venezuela); por la parte uruguaya: la propia directora, la Intendencia Municipal de Montevideo y Canal 10. |
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La película no intenta ser un testimonio ni pretende retratar con rigor de documental el entorno social de las mujeres uruguayas que son explotadas sexualmente en el viejo continente por los mafiosos de aquí y de allá, y cuenta una historia más o menos reconocible por todos los uruguayos: Elisa (interpretada por la actriz argentina Mariana Santángelo), una joven madre soltera decide abandonar el hogar paterno en el Cerro junto con sus dos hijos, defraudada por su propia madre. Luego fracasa la relación con su amante-patrón, y de a poco decide incursionar en el mundo de la prostitución con el explícito objetivo de conseguir el dinero necesario para instalar una peluquería en plena rambla de Pocitos. Junto con una amiga, (Lulú, interpretada por Laura Fantoni) terminan ejerciendo en un prostíbulo regenteado por Doña Jackeline (Marta Gularte). Allí conocen a un fiolo conocido como "El Cara" (el ex cantante Silvestre) que les promete llevarlas a Europa. En Barcelona (imposición propia del régimen de coproducción) experimenta el rigor del trabajo en la calle, las peleas por las "paradas" con un grupo de travestis brasileños y sufre en carne propia la violencia que impera en el sórdido negocio de la trata de blancas. Una serie de desengaños, la nostalgia de los hijos y la toma de conciencia del peligro que corre su vida, la convencen para colaborar con la policía española, a cambio de inmunidad y de un pasaje de regreso. Finalmente hay un juicio, largas condenas y un retorno que eleva a la prostituta a la categoría de heroína. En el tramo final de la película se condensan las "libertades" de adaptación y el relato se aparta mucho de la realidad en la que se inspiraba: hay reencuentro con los hijos, inverosímil discurso militante y un incipiente romance que aportan los elementos necesarios para un final feliz seguramente sugerido en los talleres de guión del Sundance. |
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El rasgo más notable de la película, es sin lugar a dudas el hábil manejo que hace la directora para llevar adelante una historia que comienza en paso de comedia, para luego internarse -sin que se note mucho la transición- en un terreno sumamente escabroso, logrando de paso, un rendimiento aceptable y por demás parejo de un elenco a priori heterogéneo. El interés del espectador se mantiene mediante la correcta dosificación de la tensión dramática y la inclusión de breves pero siempre eficaces salidas humorísticas (estilo emparentado con el grotesco): en el consulado uruguayo de Barcelona no pueden atender a Elisa porque ese día "llega Hierro López y toda la comitiva"; "¿será posible que en ese país (refiriéndose a Uruguay) no haya nadie serio ni responsable?" se pregunta un indignado policía catalán; por último, el Presidente de la República es convocado a la Embajada de España en Montevideo para dar garantías a Elisa, y allí es cuando vemos -apenas durante un par de segundos- a un Ricardo Espalter enfundado en su personaje televisivo de Pinchinatti. |
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Además del señalado estilo particular de encarar una historia que Beatriz Flores ya había ensayado con éxito en Pepita la Pistolera, hay una muy destacable fotografía del venezolano Francisco Gozón, una buena iluminación de Fernando Olivet, un ágil montaje y una interesante banda sonora en la que sobresale el bandoneón de Jorge da Silveira, elementos éstos que juntos hacen a un trabajo absolutamente profesional, una película que pasa a ser el mejor producto comercial que haya generado el cine nacional a lo largo de su azarosa existencia. |
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25 Watts |
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El rodaje se completó en veinte días en el transcurso del año 1999 en los alrededores de Br. Artigas y Colorado (barrio Larrañaga), con fotografía en 16 mm. (ampliada luego a 35 mm.) y película blanco y negro. El estreno mundial tuvo lugar en Rotterdam, en el marco del Festival Internacional de Cine que se realiza en esa ciudad desde hace treinta años. Con estos antecedentes poco usuales, el resultado no podía ser menos que sorprendente: 25 Watts obtuvo el primer premio (Tiger Award) del mencionado Festival y un premio especial del jurado joven en reconocimiento a la calidad de esta ópera prima de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. |
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El proyecto de la película había sido oportunamente rechazado en la convocatoria del FONA debido al lenguaje utilizado, el jurado presidido por Homero Alsina Thevenet entendió que "el exceso de malas palabras que abundan en los diálogos pueden dificultar su difusión televisiva" (sic). Sin embargo, el mismo libreto resultó viable para los administradores del Fondo Capital de la Intendencia Municipal de Montevideo, que aportaron los quince mil dólares iniciales a la producción. La financiación se completó con recursos provenientes de la Fundacion Hubert Bals, del propio Festival de Rotterdam, de la Universidad Católica y de la Escuela de Cine de Cinemateca. |
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Adhiriendo a un estilo que recuerda por momentos a Jim Jarmusch o bien a los primeros trabajos del argentino Raúl Perrone (las escenas son largas y cada secuencia parece tener valor unitario y sentido propio), Rebella y Stoll proponen una película en la que literalmente no pasa nada: tres amigos se aburren un domingo de tarde, buscan inútilmente darle algún sentido a sus existencias, pero todas las ideas que surgen son de cortísimo alcance, "de 25 watts". |
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Con mucho humor y sin acartonamiento de especie alguna, el retrato de veinticuatro horas en la vida de estos tres muchachos de barrio (Alejandro, alias 'Leche' prepara un exámen de italiano, pero se enamoró de la profesora particular y tiene que cuidar a la abuela senil; 'Javi' no puede más con su trabajo como chofer de autoparlante y la novia está a punto de plantarlo; por último, el 'Seba' que se fuma y se toma todo, y se anima a alquilar una película porno) se convierte en una detallada radiografía de la vida en un entrañable microcosmos montevideano, y lo bueno, es que lo hace con franqueza, sin adjetivar ni juzgar, sin exigir una reflexión al espectador, con mero espíritu expositivo, alejado del fatalismo y la moralina. |
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La precisión, sencillez y autenticidad en el cuadro social reflejado trasciende a la peripecia de los tres protagonistas, condenados a la inercia que sólo conduce al fracaso y dice mucho sobre una sociedad que abandona a los adolescentes en el momento del duro tránsito a la adultez, como abandona también a los viejos (los padres de los protagonistas están ausentes, y la única referencia a ellos es una nota en la que la madre del Leche le "encarga" a la abuela). En ese mundo que no ofrece mayores perspectivas, con progenitores ausentes o desentendidos, los pibes del barrio toman cerveza en la calle, juegan al rin-raje y se matan en alienantes sesiones de televisión (con una conexión ilegal al cable, claro está), y sobreviven -muy a su manera- en un escenario poblado por una increíble galería de personajes de antología: el ex-blandengue psicótico devenido 'pizza delivery boy', el videoclubista filósofo y un futbolista fracasado que pretende entrar en el Guiness de los Records. |
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Rebella y Stoll demostraron, que saben de sobra cómo se debe contar una historia aunque no haya precisamente lo que se llama una historia, y cómo manejar el "tempo" de una narración. Actúan: Daniel Hendler, Jorge Temponi y Alfonso Tort, la fotografía (excelente) es de Bárbara Alvarez y la edición de Fernando Epstein, también productor de la película. |
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Llamada para un Cartero |
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A medio camino entre el telefilme y el cine (se estrenó el 10 de agosto en tres salas montevideanas), "Llamada para un cartero" es el primer largo de Brummell Pommerenck y una de las producciones nacionales que mayor reconocimiento ha obtenido en festivales internacionales en los últimos tiempos: mejor película, mejor guión, mejor actuación femenina y premio de la Fundación Fernando Birri en el Festival Latinoamericano de Rosario, Argentina. |
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El guión -escrito por el propio director- había logrado una mención especial en el concurso del Instituto Nacional del Audiovisual (INA) allá por 1996, un premio del Fondo de Factibilidad de ese mismo organismo, un premio del Fondo Capital de la Intendencia Municipal de Montevideo en 1998 y aportes para la realización del FONA en 1999. |
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La historia contada parte de una situación sumamente
dramática: Laura, la esposa de un cartero ha quedado paralítica como
consecuencia de un accidente, y vive en una suerte de letargo depresivo,
rehusándose a tomar contacto con el exterior. Luego, con una carga de
humor negro bien dosificado y sin olvidar un exhaustivo retrato
psicológico, la película cuenta cómo de la simple violación de
correspondencia se puede llegar a la pretensión casi obsesiva por
inmiscuirse en la vida del prójimo, al tiempo que salen a relucir otros
traumas: la mujer mira películas pornográficas cuando su marido no está,
también recibe a un masajista -siempre a escondidas- y maltrata a la
empleada que la asiste. |
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Sin lugar a dudas , uno de los puntos fuertes de la película es la interpretación de Andrea Davidovics, acompañada por un inexpresivo Ariel Caldarelli y un reparto de figuras jóvenes pero reconocidas del medio teatral como ser Gabriela Iribarren, Fernando Dianesi y Gabriel Hermano entre otros. El elenco muestra un rendimiento parejo, resultado de una muy buena dirección de actores. El guión de Pommerenck por su parte, es original y demuestra solidez, aunque deja por el camino un par de situaciones inconclusas. A nivel narrativo, la tensión dramática crece escena tras escena y el giro final imprime un remate adecuado a la historia. |
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Ficha Técnica: |

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Los Desconocidos |
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Se trata de un policial, escrito y dirigido por Gabriel Drak, del cual no se tenían noticias desde su participación como proyecto en uno de los primeros llamados del Fondo Capital. Inesperadamente se estrenó en dos cines capitalinos (en una de las salas del flamante complejo Casablanca y en el cine Libertad.) |
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Con formato de telefilme (apenas sesenta minutos de duración), se filmó en una locación única en enero de 1997 con recursos provenientes del Fondo de Factibilidad del INA y del Fondo Capital de la Intendencia Municipal de Montevideo. Como el dinero de estos fondos alcanzó sólo para cubrir los costos que insumió el rodaje, el director dedicado a su trabajo como publicista, debió esperar casi cinco años para realizar la posproducción. |
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La película cuenta la peripecia de Halcón, director de cine treintañero y sin un peso para encarar su primer película de largo aliento. En su vida se cruza un mafioso conocido con el apodo de Paloma que le propone un curioso trato: financiarle la película a cambio de que el cineasta se encierre una temporada en un depósito abandonado para registrar -cámara de video mediante- los secretos movimientos de un prestigioso político al que la organización mafiosa pretende eliminar. El trabajo marcha aparentemente bien hasta que una joven y misteriosa mujer se interpone entre el director de cine y el delincuente. |
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Historia de suspenso bien dosificado, con inesperada vuelta de tuerca final y alguna indisimulada sobreactuación. Participan en el elenco: Mario Ferreira, Sergio Pereira y Carolina Presno, Rúben Rada aparece en off como un locutor radial algo latoso que hace las veces de narrador y elemento esencial para marcar el paso del tiempo en el ambiente claustrofóbico en que transcurre la acción. La banda sonora, de excelente factura está a cargo de Gustavo Doorman, la dirección de fotografía a cargo del argentino Hernán Baigorria, la edición final es de Leo Sala y la producción ejecutiva de Yael Adler. |
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