CINECIN: Cine y cortos

Cine 2005: un año con mucho 'ruido'.


No caben dudas, a cinco años de comenzado el siglo 21, que la dictadura militar impuesta en Uruguay entre 1973 y 1984 marcó a fuego al país y a su gente. A veinte años de recuperada la democracia, la sociedad uruguaya parece asumir la profundidad de las heridas, y aceptar finalmente que la memoria colectiva se debe asumir como un elemento de cohesión e identidad social, que no pudo ni podrá jamás ser moldeada por despropósitos jurídicos que quisieron imponer olvidos y perdones a los crímenes más infames…
En este proceso de maduración, de consolidación de la memoria colectiva, cuando en Uruguay soplan vientos de cambio (la izquierda llega al poder por primera vez) el cine parece tener mucho que aportar.
Buena cantidad -y calidad- de documentales producidos entre 2004 y 2005 vienen a demostrar lo enunciado líneas arriba, en esta breve reseña se incluyen las producciones que han alcanzado mayor difusión nacional e internacional, a través de la participación en diversos festivales.


A las cinco en punto

Dirección de José Pedro Charlo para Austero Producciones, sobre investigación y guión de Universindo Rodríguez y María Eugenia Jung, con fotografía y cámara a cargo de Alvaro Mechoso, sonido y música original de Daniel Yafalián y edición de Jorge García.
En 1973, el 27 de julio, el presidente constitucional uruguayo, al mando de las Fuerzas Armadas, encabezó un golpe de Estado, dando así inicio de una dictadura de casi doce años. La respuesta de la sociedad civil se canalizó a traves de una huelga general que duró quince dias y de la convocatoria a una gran manifestacion de protesta, que fue prohibida por las autoridades militares. El 9 de julio, día de la marcha, Rubén Castillo, reconocido comunicador radial, recitó más de una vez el poema de García Lorca que contiene el verso “a las cinco de la tarde”.
La película de José Pedro Charlo, reúne en casi una hora de duración, material de archivo que documenta la represión policial de la manifestación callejera y el testimonio de varias personas que participaron en el hecho. Participó en el último Festival de Cine de Toulouse, en la sección documental.



Crónica de un sueño

Realización de Mariana Viñoles y Stefano Tononi (90').
Melo, octubre de 2004, elecciones. El país enfrenta la posibilidad de un cambio historico, y los habitantes de una ciudad del interior lo viven de un modo muy particular e intransferible. Los testimonios y las opiniones de los pobladores de aquella ciudad revelan entusiasmo, expectativa, incertidumbre y por qué no, temor. Pero sobre todo, dan una cabal idea de lo que es la actividad politica desde la óptica de la gente común, muy lejos de los discursos, las promesas fáciles y las proclamas. La película arremete con imágenes de actos politico-partidarios, con oradores que hacen insólitas advertencias para infundir el miedo por el posible cambio, absurdos planteos dialécticos que se autodestruyen enfrentados al sentido común, la inteligencia y la gracia de los entrevistados, dejando en evidencia la brecha que se ha ido abriendo entre la conservadora “clase política” enquistada en las cúpulas de los partidos tradicionales y el electorado.
Crónica de un sueño es un abordaje humano de lo político, sin culpas ni falsas promesas de imparcialidad.



Vientos de Octubre

Largometraje (95’) realizado por Adriana Nartallo y Daniel Amorin en video digital (DV).
En los días previos a las elecciones nacionales del 31 de octubre, los realizadores salieron a las calles de las ciudades de Las Piedras y Montevideo con la intención de recoger testimonios para un documental. Se encontraron con historias de vida, que volcaron luego en su proyecto. Estas ‘biopics’ se desarrollan en la película en forma paralela como si se tratara de un verdadero trabajo de ficción, así, las personas se transforman en personajes, que protagonizando pequeñas historias, determinan diferentes visiones del país. Todo esto con las elecciones, la militancia y el fervor político que caracteriza a los uruguayos como telón de fondo.
Destacado trabajo de montaje, que alcanza su punto culminante en la secuencia de los festejos posteriores al triunfo del Frente Amplio en los alrededores del Palacio Legislativo.



Izquierda invisible

Mediometraje (40') realizado por Luis González Zaffaroni, sobre investigación del realizador.
Desde algunos sectores de la sociedad, se viene insistiendo con la teoría que en la actualidad los jóvenes no quieren saber nada con la política. González Zaffaroni decide apostar en contra de esa visión seguramente interesada, y descubre nuevas pautas de participación. Es bien cierto que el concepto del militante tradicional, aplicado y organizado, cotiza hoy a la baja, pero los jóvenes, y sobre todo aquellos vinculados a grupos de izquierda, intervienen en la vida política de un modo mucho más descontracturado, casi con desenfado, y hacia allí apunta la película. Montaje ágil, música de La Teja Pride en la banda sonora, son algunos de los recursos que se manejan para mostrar una realidad cambiante y alejada de parámetros uniformizantes. Con música funkie de fondo, los jóvenes reivindican su derecho a expresarse y a levantar la voz en un pais gobernado por viejos, denuncian su exclusión en las estructuras partidarias de la izquierda uruguaya, y enfatizan en la necesidad de participación amplia como forma de solución de los problemas, en una sociedad, que según opinión de los entrevistados, está aún por construir.



Memoria de mujeres

Sobre un proyecto original de Rosario Caticha, Isabel Trivelli y Charna Furman (tres ex presas del establecimiento penitenciario de Punta de Rieles), la película está dirigida por Virginia Martínez y cuenta con la producción de Melina Sicaros.
La directora, documentalista y escritora, Virginia Martínez, vuelve sobre sus pasos. Como lo hiciera antes con Por esos ojos (1997) y Acratas (2000), parte de una profunda investigación, una rigurosa seleccion del material filmado, y una sobria edición, para concentrar en tan sólo media hora de proyección los testimonios de varias mujeres que sobrevivieron al cautiverio que les impuso la dictadura en la cárcel de Punta de Rieles.
“En Punta de Rieles murieron compañeras por negligencia medica, otras fueron empujadas con saña hacia la locura, todas salimos con cicatrices. Pero estamos acá para contarlo.” Es la consigna de la película, caracterizada por primeros planos de rostros que denuncian, se enfurecen, pero que tambien saben alegrarse.
La crónica a cargo de estas mujeres ex presas políticas es un relato en primera persona, salpicado apenas con el destello de viejas fotografías o unas pocas imágenes clandestinas de la prisión por la que pasaron más de ochocientas mujeres. Como en sus anteriores trabajos, Virginia Martínez maneja hábilmente los escasos recursos disponibles para inquietar/desacomodar al espectador, empujándolo inevitablemente a una instancia reflexiva.



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