CINECIN: Cine y cortos

El Cine de los pioneros (1898-1918)


Hacia 1895, año de la primera presentación pública del cinematógrafo creado por August y Louis Lumière, Montevideo era poco más que una aldea. Una aldea provista de un puerto muy activo, y una población atenta a todo lo que sucedía en el Viejo Continente. Entre las novedades que habían llegado por ese entonces, estaba el "kinetoscopio" de Edison, exhibido en abril de este año por un comerciante de apellido Figuier en un salón de la calle Ituzaingó. En la prensa, se anunciaba así el invento de Edison: "20.000 fotografías en diez minutos, las cuales pasan tan ligero que producen escenas vivas; así se ven vistas muy interesantes como el salvataje en un gran incendio, riñas de gallos, etc." El 5 de abril de 1896, el diario El Siglo anunciaba la invención del cinematógrafo: "Dos franceses, han inventado un aparato que reproduce las imágenes en un tamaño casi natural; es el cinematógrafo, que pone en movimiento a París entero, y no sin razón."


El Salón Rouge, primera sala de cine de Montevideo.

Apenas tres meses más tarde, la misma prensa anunciaba el "último invento del siglo", el Cinematographe de los Lumière se exhibiría a partir del 18 de julio, (pocos días después de la primera proyección en Latinoamérica, que tuvo lugar en Río de Janeiro) en un salón de bailes de la época, el "salón Rouge", ubicado en 25 de Mayo 287 (actual 418) esquina Zabala. La entrada costaba cuarenta centésimos. Después, en octubre del mismo año, el Teatro San Felipe anunciaba la actuación de una compañía española de zarzuela, intercalada con la presentación de "vistas por el cinematógrafo"; y en noviembre se inauguraba el tercer recinto destinado al espectáculo cinematográfico, en 18 de Julio 130, entre Arapey y Daymán, con funciones diarias de 20:00 a 23:00 horas, y con entradas populares. Los programas de estas primitivas salas de cine montevideanas incluían las mismas películas de diecisiete metros con que los Lumière habían iniciado las exhibiciones parisinas poco tiempo atrás.

En 1898 regresa a Montevideo, proveniente de Europa, Félix Oliver, comerciante español radicado en Uruguay. En su viaje, conoció a los hermanos Lumière, a quienes compró película virgen, una cámara y un proyector. Con estos elementos, Oliver realizó lo que sería la primera película uruguaya: "Una carrera de ciclismo en el velódromo de Arroyo Seco", que constaba de una única toma.

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El inicio del nuevo siglo encuentra a Oliver en Francia, en donde se relaciona con George Mèliès, de quien aprende algunos trucos que aplicará de vuelta en Montevideo en un corto que produjo para su propio negocio: "Oliver, Juncal 108" (primera pieza de cine publicitario nacional). En los años siguientes Oliver (en la foto junto a un asistente) filma "Viaje en ferrocarril a Peñarol", "Desfile militar en la Parva Domus" y "Zoológico de Villa Dolores".

En 1904 aparece en escena el segundo de los precursores del cine nacional, en este caso, un francés de apellido Corbicier, enviado a Montevideo por la empresa argentina Lepage en busca de imágenes para sus noticieros de actualidad. Corbicier filmó varios cortos sobre la guerra civil que aún se conservan en forma fragmentaria, y "La paz de 1904". En 1908 Corbicier realiza el primer noticiero nacional, que careció de continuidad. Habrá que esperar hasta 1913 para encontrar un noticiero de carácter regular. En 1909 filma "Corrida de toros en la Unión" y un documental sobre Juan Zorrilla de San Martín que se da por perdido.

La paz de 1904, Clic para ver video

El Jefe de la vanguardia del Ejército del Sur, Coronel Basilisio Saravia, su Estado Mayor y su escolta (1904) captados por la cámara de Corbicier.

Capítulo aparte en esta reseña de los primeros veinte años del cine nacional merece la figura de Lorenzo Adroher. Estando en Francia en 1909, compró a la firma Lumière de Lyon siete cámaras y un proyector, que pasarían a formar parte del patrimonio de la primera empresa cinematográfica del país. En 1910, Lorenzo Adroher y su hermano Juan, instalaron el "Biógrafo Lumière", en la calle Florida (local que funcionó hasta hace algunos años como Cine Independencia), equipado con sala de proyección y laboratorio de revelado propio. Entre 1910 y 1914, los Adroher filmarían títulos como "Desfile de la marinería Española por las calles 18 de Julio y Sarandí", "Carreras en Maroñas", y "Procesión de Corpus Christi", todas ellas perdidas.

Los documentales producidos y exhibidos en el Lumière eran poco ambiciosos en su factura, pero tenían la virtud de ser generalmente filmados, revelados y proyectados en el mismo día, con todo lo que ello significaba para aquellos tiempos. El comienzo de la guerra (1914) marcó la declinación del negocio del cine. No llegaba película virgen y los costos se dispararon, lo que llevó a la quiebra a la firma Adroher Hnos.

Estos pioneros de la cinematografía nacional, comprobaron tempranamente las consecuencias de la estrechez del mercado, la imposibilidad de recuperar costos, problema éste que se planteará como una constante en la historia de la producción audiovisual en el Uruguay.

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