CINECIN: Cine y cortos

Un cine que tarda en hablar (1919-1935)


El cine alcanza su madurez en casi todo el mundo al inicio de los años veinte, pero la producción en Uruguay sobrevivía a duras penas. Los técnicos y artistas con alguna capacitación habían emigrado a Buenos Aires, y la producción de los estudios argentinos cubría con creces la demanda de las salas montevideanas.

En esta época, hacer cine en el Uruguay era un pasatiempo, ...o una forma de hacer beneficencia. En 1919 la sociedad filantrópica Bonne Garde emprendió la realización de un mediometraje de ficción. Del intento surgió "Pervanche", con dirección de León Ibáñez y fotografía de Emilio Peruzzi. El mismo mecanismo se puso en marcha nuevamente en 1928 con "Del pingo al volante", dirigida por Roberto Kouri e interpretada por un elenco tan aristocrático como improvisado.

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Mientras tanto, en 1919, se había intentado sin éxito la producción de lo que sería el primer largo de ficción del cine nacional: "Puños y nobleza" interpretada por el campeón nacional de boxeo Angelito Rodríguez. La película no llegó a ser estrenada. Cuatro años después, se lograría finalmente realizar y estrenar el primer largometraje de ficción: "Almas de la Costa", producción de Charrúa Films dirigida por Juan Antonio Borges y fotografiada por Henry Maurice e Isidoro Damonte.

Almas de la Costa tuvo una enorme aceptación por parte del público, y fue exhibida durante dos años. Se trata de una historia de amor con rasgos neorrelistas. Borges retrata a sus personajes (pescadores costeros) en su propio ambiente, lo que apunta incluso algún indicio de denuncia social. Se conservan de esta película cuarenta y tres minutos del metraje original.

La productora Charrúa Films quebró a fines de 1927, tras el fracaso de su segundo largometraje "Aventuras de una niña parisién en Montevideo" dirigida por el francés Georges Neuville.

En 1929, Carlos Alonso, que tenía alguna experiencia previa como documentalista, realiza "El pequeño héroe del Arroyo de Oro", con fotografía de Emilio Peruzzi y la Actuación de Ariel Severino, Vicente Rivero y Alberto Candeau. El film comienza con una descripción del departamento de Treinta y tres, escenario donde se desarrollará luego la historia de la trágica hazaña de Dionisio Díaz. Este hecho había conmovido a la opinión pública de la época, lo que determinó que la película se convirtiera en el mayor éxito de taquilla del cine nacional de todos los tiempos.

Fue tan grande el éxito de esta película, que quince años después, Alonso la reestrenó en versión sonorizada. La película se dio por perdida, hasta que promediando los años setenta se pudo ubicar un negativo y algún tramo positivo en malas condiciones. Actualmente Cinemateca Uruguaya guarda un negativo reconstruido y copia de exhibición. La versión sonorizada nunca pudo ser encontrada.

En 1930 el cine uruguayo seguía siendo mudo, y casi toda la producción se limitaba a documentales  que registraban acontecimientos de actualidad, con títulos como "Campeonato mundial de football de 1930", y "Festejos del Centenario de la Jura de la Constitución", esta última con dirección de Justino Zavala Muniz, quien al año siguiente desde la presidencia del recientemente formado  "Cine-club del Uruguay" dirigiría "Cielo agua y lobos", primer largometraje documental del cine nacional.


Foto de encabezado: instalación de la antena de Radio Paradizabal, la primera radio.

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