CINECIN: Cine y cortos

Encuadres de fin de siglo (1997-1999)


El año 1997 marcó el comienzo de un período muy particular en materia de exhibición y producción cinematográfica en el país. Por el lado de la exhibición, se terminó de habilitar una enorme cantidad de salas de primera categoría, dotadas de equipamiento de última generación (nueve salas en el shopping de Punta Carretas, cuatro en el centro comercial de Plaza Arocena, a las que habría que sumar ya en pleno 1998 las tres salas que resultaron del reciclaje del viejo cine Luxor de la calle Ejido, las siete salas habilitadas en el shopping de Portones y las diez salas construídas en Montevideo Shopping Center en 1999). A una sensiblemente mayor afluencia del público a las salas cinematográficas, correspondió un cierto resurgimiento de las producciones nacionales, alentadas por el establecimiento de ayudas económicas instituídas a través de los dos organismos de fomento de la creación audiovisual: el FONA (fondo creado por los canales privados de televisión en acuerdo con la Intendencia Municipal de Montevideo) y el INA (dependencia del Ministerio de Educación y Cultura).

Es así que a lo largo de 1997, pasaron por las pantallas de estreno cuatro largometrajes nacionales, al tiempo que se filmó lo que finalmente sería la primera coproducción con una productora de orígen francés ("Transatlántico", de la directora Christine Laurent), que sobre libro de la propia directora, contaba una historia de desencuentros sobre el fondo de una ciudad de Montevideo observada con ojos demasiado europeos. Se estrenó sin pena ni gloria a mediados de 1998 en el cine Plaza libertad.

También por este tiempo, con 50.000 dólares obtenidos como primer premio en el concurso de guiones del FONA, un equipo encabezado por Alejandro Bazzano se embarcó en el rodaje de "Subterráneos", ambicioso proyecto de realización de una serie de trece capítulos. Problemas financieros y altos costos de producción, determinaron que la idea original se redujera únicamente al piloto o capítulo cero de la serie.

La acción transcurre en un futuro no muy lejano: Montevideo es una ciudad gobernada por una extraña coalición de clase política corrupta y sectas fundamentalistas, la gente que ha quedado marginada del sistema, los que luchan contra el 'stablishment', han debido refugiarse en la red cloacal de la ciudad. En ese conflictivo contexto, una pareja de detectives de poca monta -encarnados por Osvaldo Laport y Jorge Esmoris- investiga la desaparición de la hija de una familia de la clase dirigente, supuestamente a manos de un grupo de los que habitan el mundo subterráneo.

El guión corrió por cuenta del propio Bazzano y de Roberto Suárez, y la fotografía estuvo a cargo de Daniel Cheico. Lo más destacable de este trabajo es el acierto en la recreación futurista de la ciudad (con evidentes influencias de películas como Blade Runner o Brazil), un buen desempeño en la producción (que se hace evidente sobre todo en la eficiencia con que se lograron las secuencias de acción), y una fotografía sobria que otorgaba cierto aire de verosimilitud a la realización final. Se estrenó en televisión (Canal 4) y fue vista en la pantalla grande en el Espacio Uruguay del Festival de Cinemateca Uruguaya (abril de 1997).

"Gardel, ecos del silencio", un semi-documental que intenta aproximarse a la historia del hombre detrás del mito, siguiendo los pasos de los investigadores Nelson Bayardo y Eduardo Paysse González, quienes han logrado probar la hipótesis del nacimiento uruguayo de Gardel. La película incorpora a su vez fragmentos dramatizados que recrean pasajes de la vida del cantor.

Pablo Rodríguez escribió el guión y dirigió "Gardel, ecos del silencio", que se estrenó luego de una intensa campaña publicitaria que literalmente tapizó los muros de la ciudad con afiches, en el cine Plaza de Montevideo, previo polémico pasaje por un festival de Toulouse (Francia) y el Festival de Cine Latino de Chicago. En los papeles protagónicos actuaron: Juan Manuel Tenuta, Ricardo Espalter, Carlos Hernández, Eduardo Migliónico y María Mendive.

Enfrentando escasa concurrencia del público, y siendo bastante mal tratada por la crítica (se cuestionó principalmente la incoherencia absoluta del producto final como resultado de la mala articulación ente las secuencias dramatizadas, los números musicales y los pasajes documentales de la película) el destino final de este "Gardel..." estuvo al parecer en las empresas proveedoras de TV cable de la región, habiendo sido ya exhibida en más de una oportunidad por la cadena Space.

Con las actuaciones de Ricardo Beiro, Ricardo Couto, Franklin Rodríguez y Silvia Novarese, y producida y dirigida por Luis Nieto, "Su música suena todavía" propuso una suerte de "western" criollo, con delincuente con insólitos delirios de rockero enfrentado a policías con problemas familiares y un infaltable periodista que por debilidad absoluta de libreto se convierte en el articulador de la previsible trama.

La historia provenía del cuento homónimo de Luis Nieto, historia que a su vez trasladaba a nuestros días las peripecias de un matrero y payador muerto por la policía en 1895. El resultado de la adaptación es una película sumamente irregular, que muestra demasiados baches en el guión, desbordes actorales varios y alguna secuencia digna de figurar en la antología del absurdo cinematográfico (el concierto de rock en un teatro Solís poblado de público infantil). La película fue editada rápidamente en video, y su exhibición en el interior del país ha sido bastante bien recibida por un público generalmente huérfano de imágenes reconocibles como propias.

Entre las veinte películas más taquilleras del año 1997 se coló por primera vez una realización nacional: "Una forma de bailar", dirigida por Alvaro Buela, e interpretada por Leonardo Lorenzo, María Elena Pérez, Diego Wajner, Susana Castro y Alejandra Wolf.

La película, en un tono minimalista, cuenta una historia muy sencilla: un treintañero introvertido con amigo que se cree sabérselas todas, la mujer de éste por la que el primero comienza a sentirse atraído y poca cosa más. Además, como en toda película en la que aparentemente no pasa mucho, la pequeña anécdota se resuelve con un final bastante predecible.

Se señaló en su momento que el éxito de público y la buena aceptación de la crítica se apoyaron en la atmósfera escasamente trascendente que envuelve al film, quizás el mayor acierto de Alvaro Buela sea su capacidad para contar sin sobresaltos ni adornos intelectualizantes una historia lineal con personajes y escenarios muy identificables. Otro de los aciertos de la producción fue la contratación de un director de actores (el argentino Guillermo Ibalo) que supo emparejar el rendimiento de un elenco proveniente del medio teatral.

La última película nacional de este año 1997 fue "Otario" ,producida por Taxi Films con dirección y fotografía de Diego Arsuaga, sobre guión de Enrique Fernández, y con las actuaciones de Gabriel Correa, Laura Schneider y Ricardo Couto.

Ambientada en los años '40, "Otario" narra la historia de una española acomodada que contrata a un detective privado para que encuentre a su esposo desaparecido tiempo atrás en Montevideo. En esta ciudad, el detective se encontrará con un matón que regentea un cabaret de mala muerte junto a su amante y otros personajes del mundo marginal orillero. La película fue definida en su momento como "policial negro a ritmo de tango".

Otario presentó al espectador local, una minuciosa (y poco frecuente) reconstrucción de época. Se extremaron los detalles en escenografía, vestuario, vehículos y utilería. Los exteriores fueron seleccionados con el asesoramiento técnico de los historiadores Antonio Mena Segarra y José de Torres Wilson.

La película fue presentada en el Festival de Mar del Plata, donde obtuvo buena aceptación por parte del público, y luego concursó en el Festival de Gramado (Brasil), siendo distinguida el 18 de agosto de 1998 con tres premios "Kikitos": mejor vestuario, mejor escenografía, y mejor actor, Ricardo Couto.

El 2 de octubre de 1998, luego de su estreno mundial en el Latin Film Festival de Londres, se presentó en tres salas de Montevideo (Trocadero, Plaza Arocena y Punta Carretas) "El Chevrolé", largometraje dirigido por Leonardo Ricagni, que contó con las actuaciones de Jorge Esmoris, la española Pastora Vega, Ruben Rada, Hugo Fattoruso, Leo Masliah, Horacio Buscaglia, Tabaré Rivero, Macunaíma, Petru Valensky y el argentino Pipo Cipolatti. El guión está inspirado en uno de los personajes de "El regreso del Gran Tuleque" de Mauricio Rosencof. La película recrea las andanzas del "Tuleque" el primer día de libertad, luego de una estadía en la cárcel. Ese día, se celebra la fiesta de Jemanjá, el desfile de Llamadas, y como si fuera poco, se organiza una competencia entre bandas rockeras (El Peyote Asesino, Plátano Macho, Claudio Taddei) en la que se involucra el Tuleque y su vieja banda "Los Chevrolés", lo que alcanza como para desmentir aquello de que Montevideo es una ciudad "en la que nunca pasa nada..."

La película tiene en una muy vistosa fotografía (muy propia de un director proveniente del medio publicitario) uno de sus puntales más importantes, y en su conjunto logra sobreponerse a alguna que otra falencia: un guión que permite diálogos improvisados de escasa eficacia cinematográfica y que resultan totalmente fuera de lugar, un anacrónico narrador en off que por momentos cae en redundancias y un viejo vicio del cine nacional: los infaltables desbordes actorales. De todos maneras, la imagen de un Montevideo marginal lleno de misticismo y poblado por personajes ajenos a la realidad, está plasmada de un modo más que convincente, y éste es sin dudas el mérito mayor de una película que se posicionó entre las películas más vistas del año 98, con más de 36.000 espectadores.

La película se presentó en el festival inglés antes mencionado con el título "The lifejacket is under your seat", y recibió buena crítica en la revista inglesa 'Time Out'.

El 23 de setiembre de 1999, los integrantes de la generación 95 de la Escuela de Cine de Cinemateca Uruguaya presentaron en Cinema Paradiso su tesis de graduación, "8 historias de Amor", película que reúne ocho cortos (cada uno de ellos de 15' de duración) relacionados entre sí por una locación común: el Hotel Carrasco y sus alrededores.

Los directores (y guionistas) de estas "8 historias..." son: Juan Alvarez, Marisa Barboza, Gabriel Bossio, Luis González, Darío Medina, Sergio Miranda, Gabriel Pérez y Ariel Wolff; el numeroso elenco proviene en buena parte del medio teatral y los rubros técnicos fueron cubiertos por los alumnos de la propia Escuela de Cine. El resultado del estreno ha sido para la crítica y para el público en general una grata sorpresa: más allá de algún altibajo argumental, los realizadores demuestran un dominio del lenguaje audiovisual poco común en el medio; tecnicamente se trata de un producto muy cuidado en cada uno de sus rubros, y lo más importante: con recursos escasos se logró una película de dos horas de duración que funciona como tal, constituyéndose incluso en un documento testimonial de inquietudes y formas de pensar propias de parte de la gente joven de este país cuando el fin del siglo es inminente.

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